La Provincia dispone de un Fondo Provincial de Vialidad destinado al mantenimiento y mejora de la infraestructura vial. Pese a disponer de esos recursos, distintos corredores presentan problemas de conservación, poniendo el foco sobre la administración provincial de los fondos y las inversiones realizadas en las rutas pampeanas.
El estado de las rutas de La Pampa volvió a instalar el debate sobre los recursos disponibles para su mantenimiento. La provincia cuenta desde hace décadas con un Fondo Provincial de Vialidad, creado específicamente para financiar obras sobre la red vial.
La legislación establece que esos fondos están destinados al estudio, construcción, conservación, reparación, mejoramiento y reconstrucción de caminos, además de las obras y servicios necesarios para el funcionamiento del sistema vial. Entre sus fuentes de financiamiento se contemplan recursos tributarios y otros ingresos previstos por la normativa.
La existencia de este mecanismo de financiamiento adquiere relevancia ante los problemas de conservación que presentan distintos corredores y frente a la discusión sobre la necesidad de obtener nuevos recursos para sostener las rutas. El escenario pone el foco sobre qué inversiones se realizaron con los fondos disponibles y cómo fueron administrados a lo largo de los años.
En paralelo, la Ruta Nacional 5 comenzó en julio una nueva etapa bajo concesión privada. El denominado Tramo Pampa comprende 546,65 kilómetros entre Luján y el empalme con la Ruta Nacional 35, en La Pampa, con un contrato por 20 años que contempla tareas de mantenimiento mediante inversión privada. Las primeras reparaciones comenzaron pocos días después de iniciarse la nueva concesión.
La situación deja en primer plano dos cuestiones concretas: el deterioro acumulado de la infraestructura vial pampeana y el destino de los recursos que ya existen específicamente para conservarla y mejorarla.







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