Hace once años, Huenu Mastronardi decidió dejar atrás su vida anterior para instalarse en una chacra de Trevelin. Ese cambio de rumbo llegó cuando conoció a Carlos, un apicultor con más de tres décadas de experiencia en el manejo de abejas. Lo que comenzó como una simple aproximación al mundo de la apicultura terminó siendo mucho más: una transformación profunda en su forma de vivir y entender la vida.
Hoy, la chacra es el epicentro de un proyecto integral que combina diferentes actividades productivas. La pareja produce miel de sus propias colmenas, cultiva una huerta que abastece la cocina cotidiana y elabora productos deshidratados. Pero el emprendimiento va más allá de la producción: también reciben visitantes en la propiedad, generando así una experiencia rural que permite que otros conozcan de cerca esta manera de habitar el campo.
La historia de Huenu es un testimonio de cómo una persona puede reinventarse completamente. Su llegada a Trevelin marcó un punto de quiebre entre una vida anterior ligada a la psicología y una nueva etapa enraizada en la ruralidad, la sustentabilidad y el contacto directo con la naturaleza. Lo que pudo haber sido una simple mudanza se convirtió en el inicio de un camino diferente, donde el trabajo en la tierra, el cuidado de las abejas y la vida comunitaria se transformaron en pilares fundamentales.
El proyecto que Huenu y Carlos desarrollan en la chacra refleja una tendencia cada vez más frecuente: personas que optan por abandonar centros urbanos para construir modelos de vida más conexos con el territorio. En este caso, la apicultura y la producción agrícola local se conjugan con la educación y la apertura a visitantes, consolidando una propuesta que va más allá de lo meramente económico.
Imagen: İrem Meriç / Pexels – Con informacion de Bichos del Campo






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