Una jornada sobre buenas prácticas agrícolas realizada en Santa Fe permitió confirmar resultados que cuestionan paradigmas consolidados en el sector. Según los organizadores del evento, las demostraciones llevadas a cabo con drones, aviones y máquinas terrestres revelaron hallazgos significativos sobre la aplicación de agroquímicos.

El primer concepto validado durante la jornada fue que las máximas calidades de aplicación se logran utilizando volúmenes inferiores a los tradicionalmente empleados. Esto representa un cambio importante respecto a las prácticas convencionales, donde se asumía que mayores volúmenes garantizaban mejores resultados.

Los organizadores subrayaron que con 15 litros de agroquímicos por hectárea es posible alcanzar los objetivos buscados, siempre que la aplicación se realice de manera técnica y no improvisada. Esta cantidad, considerada por muchos insuficiente, demostró ser más que adecuada cuando se cumplen los protocolos correctos.

El evento funcionó como espacio de validación práctica de metodologías que desafían creencias arraigadas en la agricultura moderna. Las pruebas con diferentes tecnologías —desde equipamiento aéreo hasta maquinaria de aplicación terrestre— permitieron comparar resultados y extraer conclusiones basadas en datos reales.

Esta información resulta relevante para productores que buscan optimizar sus costos operativos sin comprometer la efectividad de los tratamientos fitosanitarios. La confirmación de que es posible trabajar con volúmenes menores abre una alternativa tanto económica como ambiental, reduciendo el consumo de químicos mientras se mantiene la calidad de las aplicaciones.

El desafío, según los expertos del evento, radica en cambiar prácticas arraigadas y capacitar a los aplicadores para que ejecuten las tareas con precisión técnica, abandonando el concepto de que «más es mejor» en materia de volúmenes de agroquímicos.

Imagen: Magda Ehlers / Pexels – Con informacion de Bichos del Campo

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