La superficie destinada al cultivo de trigo en la región de influencia de Bahía Blanca experimentará una reducción significativa durante el ciclo 2026/27. De acuerdo a las proyecciones disponibles, el área sembrada con este cereal disminuirá aproximadamente un 7% respecto a la campaña anterior, manteniéndose en valores similares a los registrados en 2024/25.

Las estimaciones indican que en las zonas sudoeste y oeste de la provincia de Buenos Aires, junto con el noreste pampeano, se sembraría un total de 2,16 millones de hectáreas con cultivos de fina. Esta cifra representa una merma de 180.000 hectáreas en comparación con el período anterior, lo que evidencia una tendencia contractiva en la oferta agrícola regional.

Del volumen total proyectado, el trigo ocuparía el 64% de la superficie, esto es 1,39 millones de hectáreas. El porcentaje restante se distribuiría entre otros cultivos de cereales de invierno, completando así el esquema productivo caracterizado por estas variedades.

La contracción esperada se enmarca dentro de un contexto donde los productores evalúan alternativas de inversión y utilizan sus tierras de manera más selectiva. Los factores que inciden en esta decisión incluyen tanto consideraciones económicas como aspectos ligados a la rentabilidad proyectada para cada cultivo.

La región en cuestión representa un polo agrícola de importancia para el país, por lo que cualquier variación en sus áreas de siembra genera efectos en los volúmenes de producción y disponibilidad de cereales. Los números proyectados para 2026/27 sugieren una reconfiguración gradual del mapa agrícola local, aunque sin cambios drásticos respecto a ciclos anteriores.

Técnicos del sector mantienen seguimiento sobre estas tendencias, considerando que la toma de decisiones de los productores sobre qué sembrar depende de múltiples variables que van desde precios internacionales hasta disponibilidad de agua y condiciones edafoclimáticas.

Imagen: Andre / Pexels – Con informacion de Bichos del Campo

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