En Mendoza, los tribunales dictaron sentencia condenatoria contra una religiosa de 51 años acusada de abusar sexualmente de al menos siete menores. La pena impuesta fue de 20 años de cárcel, aunque la condenada no será encarcelada de forma inmediata.

La monja resultó culpable de múltiples delitos contra la integridad sexual de menores. Los cargos incluyen abusos sexuales en su forma simple y otros tipificados como gravemente ultrajantes. Adicionalmente, fue considerada partícipe en tres abusos sexuales cometidos junto al sacerdote Horacio Corbacho.

La investigación que precedió al juicio permitió establecer una cadena de delitos sexuales en el seno de una institución religiosa. Los menores afectados presentaron denuncias que condujeron a la apertura de procesos penales contra ambos acusados.

La condena de 20 años refleja la gravedad de los delitos probados en el proceso judicial. Sin embargo, existen consideraciones legales que han determinado que la condenada permanezca en libertad durante este período, al menos en una primera etapa.

El caso pone de relieve los problemas de abuso infantil en contextos institucionales religiosos. Las víctimas, menores de edad bajo cuidado de la institución, fueron quienes llevaron sus reclamos a la justicia.

La participación de la monja en delitos cometidos por el sacerdote Corbacho fue comprobada durante el proceso, lo que resultó en su condenación no solo por los abusos directos, sino también por su complicidad en otros hechos delictivos.

El sistema judicial mendocino continúa investigando otros aspectos vinculados a estos casos de abuso en ámbitos religiosos.

Imagen: Sora Shimazaki / Pexels – Con informacion de Perfil

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