La cocina se consolidó como uno de los espacios más importantes del hogar y esto aceleró cambios en la elección de materiales para las mesadas. El cuarzo ganó protagonismo frente al mármol tradicional, principalmente por su superior resistencia al uso cotidiano y su versatilidad estética.

Los especialistas en diseño de interiores señalan que el cuarzo ofrece ventajas prácticas que lo hacen más conveniente para familias con rutina intensiva en la cocina. A diferencia del mármol, que requiere mantenimiento específico y es poroso, el cuarzo resiste mejor a los ácidos, las manchas y el desgaste permanente. Además, no necesita sellado ni cuidados especiales.

Pero la razón estética también juega un papel fundamental. El cuarzo moderno viene en una amplia gama de tonalidades y texturas que imitan tanto a materiales naturales como a diseños contemporáneos. Hay opciones para todos los gustos: desde tonos neutros clásicos hasta colores vibrantes y acabados con brillo o mate.

En el mercado local, la demanda de este material creció significativamente en los últimos dos años. Las empresas distribuidoras confirman que clientes que hace poco elegían mármol ahora optan por cuarzo. El precio ha bajado progresivamente, lo que democratizó su acceso a más presupuestos.

Los arquitectos consultados explican que esta tendencia también responde a un cambio en la forma de habitar. Las cocinas dejaron de ser espacios de servicio para transformarse en lugares de encuentro familiar, donde se cocina, se come y se comparte tiempo. Esto exige materiales funcionales que no generen ansiedad por cuidados extremos.

El mármol sigue siendo elegido por quienes priorizan la estética clásica o por propiedades específicas, pero su participación en proyectos nuevos disminuyó. Los profesionales advierten que la decisión final debe considerar el uso real de la cocina, el presupuesto disponible y las preferencias personales en diseño.

Imagen: Max Vakhtbovych / Pexels – Con informacion de La Nación

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