Tras el cierre definitivo del establecimiento por irregularidades, diversas especies comenzaron a ser enviadas a santuarios y centros de recuperación especializados para mejorar su calidad de vida.
Un importante avance en materia de bienestar animal se concretó en la provincia de Buenos Aires tras años de reclamos por parte de organizaciones ambientalistas. Se confirmó que trasladan a los animales que se encontraban en el ex zoo de Lujan, un proceso complejo que requiere de logística especializada y la supervisión de veterinarios de fauna silvestre. El operativo comenzó con los felinos de mayor porte, los cuales serán enviados a un santuario en el exterior del país donde podrán vivir en condiciones similares a su hábitat natural. El establecimiento había sido clausurado por el Ministerio de Ambiente debido a la falta de documentación y al incumplimiento de las normativas básicas de trato animal que permitían el contacto directo de personas con fieras. El traslado se realiza bajo estrictos protocolos de sedación y transporte para garantizar que los ejemplares no sufran estrés durante las largas horas de viaje. Otras especies autóctonas serán relocalizadas en reservas nacionales donde recibirán cuidados para una posible reinserción en el futuro. Los activistas que lucharon por el cierre del predio celebraron este paso como un triunfo histórico contra la explotación animal con fines comerciales. Las autoridades nacionales manifestaron que este es el inicio del fin de los zoológicos tradicionales en el país, buscando transformarlos en centros de rescate y educación. El destino de cada animal fue analizado de forma individual para asegurar que el nuevo entorno sea el más adecuado para su especie y edad. Se espera que en los próximos meses el predio de Luján quede totalmente vacío de fauna cautiva, cerrando así un capítulo polémico de la historia local.







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