Investigadores internacionales descubrieron que la aplicación de ciertas vacunas en adultos mayores podría reducir significativamente el riesgo de desarrollar trastornos de memoria.
La ciencia médica ha dado un paso fundamental en la comprensión de los factores que pueden prevenir el deterioro cognitivo en la población de edad avanzada. Recientemente se ha publicado un informe sobre por que la vacuna contra el herpes zoster se perfila como estrategia para la prevencion de la demencia, basándose en un estudio que analizó a miles de pacientes durante una década. Los resultados sugieren que el componente inmunológico de esta vacuna no solo previene la dolorosa afección cutánea conocida como «culebrilla», sino que también ejerce un efecto protector sobre las neuronas frente a procesos inflamatorios. Los científicos explican que al evitar la reactivación de ciertos virus latentes en el sistema nervioso, se reduce la probabilidad de formación de placas proteicas vinculadas a la enfermedad de Alzheimer. Esta noticia ha generado una gran expectativa en la comunidad gerontológica mundial, ya que representaría una herramienta de bajo costo y fácil acceso para mejorar la calidad de vida de los ancianos. Las autoridades sanitarias de diversos países están evaluando la incorporación de esta vacuna de forma obligatoria o recomendada dentro de los esquemas de salud pública preventiva. Aunque se requieren más ensayos clínicos para confirmar el mecanismo exacto de esta protección, los datos estadísticos actuales son sumamente alentadores. La prevención a través de la inmunización abre un nuevo paradigma en el tratamiento de las enfermedades neurodegenerativas que afectan a millones de personas en todo el globo.







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