Mientras sectores de la UCR evalúan adelantar la elección provincial, otros piden primero definir el rumbo y los acuerdos posteriores. En Diputados y el Senado, la fragmentación de bloques expone la disputa entre líneas.
La posibilidad de adelantar las elecciones internas de la UCR bonaerense abrió una ronda de conversaciones informales entre sectores del partido, pero también dejó en evidencia diferencias de criterio. Aunque la fecha actual es el 6 de septiembre, algunos dirigentes exploran adelantar la resolución para abril o mayo, con la expectativa de encaminar una definición política durante la primera quincena de febrero.
No obstante, voces de otros espacios expresan desconfianza y piden conocer el objetivo de la iniciativa antes de acompañarla. Un dirigente que no integra el abadismo ni está alineado con la conducción actual del Comité de Contingencia advirtió que adelantar “porque sí” no tendría sentido, y que cualquier respaldo dependerá de si la propuesta responde a un propósito compartido y transparente.
En el sector alineado con Miguel Fernández, en tanto, sostienen que la discusión central no es la fecha sino qué decisión política surgirá después, en particular respecto de la política de alianzas. En esa línea, anticipan que febrero será un mes clave para conversar y acordar posiciones que ofrezcan garantías a los distintos sectores que compiten por la conducción.
Las tensiones internas también se reflejan en la Legislatura bonaerense. En Diputados, desde el 10 de diciembre conviven dos bloques radicales: el bloque “UCR”, encabezado por Alejandra Lorden e integrado además por Priscila Minnaard, y el bloque “UCR+Cambio Federal”, conducido por Diego Garciarena y completado por Matías Civale y Silvina Vaccarezza. En el Senado, la representación radical quedó repartida entre un monobloque de Nerina Neumann y la participación de Natalia Quintana en el bloque “Hechos – UCR Identidad”, junto a Marcelo “Chuby” Leguizamón y Emilia Subiza.







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